Las finanzas son relativas y humanas
- Pablo García del Busto

- 28 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 días
Después de más de dos décadas trabajando en el ámbito financiero, hay una convicción que se ha ido reforzando con el tiempo: las finanzas son relativas y profundamente humanas.

He desarrollado mi trayectoria como responsable financiero y directivo en organizaciones de origen alemán y suizo, combinando consultoría externa y dirección financiera en empresa.
Ese recorrido me permitió observar algo que no siempre se refuerza cuando estudiamos: que los números importan, por supuesto es impepinable. Pero que la forma en que se interpretan y se comunican importa aún más, también.
En los distintos entornos profesionales en los que he participado, actitudes como la escucha, la comprensión del contexto personal, profesional y organizacional, y la absoluta confidencialidad resultaron tan decisivas como el análisis técnico.
Con el tiempo, decidí profesionalizar esa forma de acompañar a través de la formación en coaching como una herramienta adicional para abordar situaciones financieras complejas de manera integral, con mayor claridad y rigor.
De forma natural, empecé a asesorar a empresarios y organizaciones que buscaban una visión externa, honesta y comprensible. Evitar jerga innecesaria y traducir la complejidad financiera a un lenguaje claro se convirtió en una constante. Las finanzas no ganan valor cuando se complican, sino cuando ayudan a decidir.
En los últimos años, la gestión financiera se ha vuelto innecesariamente enrevesada en muchos contextos. Frente a esa tendencia, he ido afinando una forma de trabajar basada en el sentido común, el criterio y la capacidad de entender las preocupaciones reales que rodean la planificación, la gestión por objetivos, la coordinación entre áreas y el liderazgo de equipos. Simple. Llana. Sin tecnicismos añadidos.
Porque, al final, las decisiones financieras no se toman en abstracto. Las toman personas en un contexto determinado y en una realidad relativa. Y comprender esa dimensión no resta rigor a los números: al contrario, los humaniza.



